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¿Y la santificación?

Por 28 septiembre, 20224 Comentarios

La justificación la hacemos bien. Quiero decir que sabemos lo que creemos, que la justificación es un acto de Dios, una declaración hecha en un momento, cuando Dios declara al culpable inocente. Desde la Reforma la iglesia lo tiene claro, y desde nuestra conversión los creyentes lo articulamos delante de nuestros amigos católicos.

¿Y la santificación? Bueno, podríamos pensar que es lo mismo. Que sabemos bien decir que la santificación es un proceso que dura toda la vida, fruto de la justificación y la regeneración, un proceso de transformación en la imagen de Cristo.

¿Pero realmente lo creemos? Si miro mi vida y me comparo con aquel joven de casi 16 años con su carácter, sus actitudes, sus formas de pensar y actuar, ¿qué ha cambiado realmente en estos últimos 42 años? Cada dos por tres estoy delante del Señor para pedir perdón por las mismas cosas, los mismos pecados. Mis confesiones parecen una lista en bucle de un día a otro. Los puritanos hablaban de los «pecados favoritos», y yo sí tengo algunos muy favoritos.

Claro, no debe ser así. Debemos ir dejando atrás esas actitudes y prácticas. Debemos ir viendo transformación, mejoría, evolución y cambios. Cantamos que Cristo ha cambiado nuestro lamento en baile, pero qué pasa con nuestras quejas, amargura, mala forma de hablar, aspereza y una larga lista de etcéteras que no tienen lugar en la vida de un creyente.

Lo más normal es escondernos detrás de la defensa de «Es que yo soy así; es mi carácter», sin darnos cuenta de que esto es una negación total de la doctrina bíblica de la santificación. Son palabras antibíblicas que niegan la esencia del evangelio. Un evangelio que no cambia tu vida tampoco cambiará tu muerte.

¿Dónde están estos creyentes mayores que da gusto estar con ellos? Creyentes que cada vez más muestran la hermosura de Jesús. Creyentes de años que ya no son como eran. Estas personas que ahora irradian la dulzura del amor y nos dejan pensando que queremos ser como ellos cuando seamos mayores.

Señor, ayúdame. No quiero ser este cristiano estancado. No quiero que el viejo Mateo sea simplemente el Mateo joven con arrugas. Obra en mí, oh Dios; y haz que me esfuerce yo. Hazme entender de verdad lo que es, y lo que debe ser en mi vida, la santificación.

4 Comentarios

  • adminedp dice:

    Hola Ruben, Pon tus comentarios aquí, está bien.

  • RUBEN PITT dice:

    Podría disponer de tu mail para extenderme en un comentario? Apreciado Mateo, abrazo desde Argentina

  • RUBEN PITT dice:

    Apreciado Mateo yo tendría algunas consideraciones que me parecen atinadas respecto de tu análisis, a ver si por favor fuera posible tu mail para extenderme. Abrazo desde Argentina.

  • RAMÓN dice:

    ¿Dónde están estos creyentes mayores que da gusto estar con ellos? Creyentes que cada vez más muestran la hermosura de Jesús. Creyentes de años que ya no son como eran.

    ¿Tú lo crees con total convicción? ¿Crees que hay alguien libre de cargas, debilidades y pecado?.. Sí hay quien como recomienda Pablo «Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.»2ª Timoteo 2:1
    practica dicho esfuerzo, agarrado a la fe en Jesús y en la oración constante. Cristianos verdaderos a los que Jesús espera para su total santificación… y los «otros cristianos», flojos de fe y esfuerzo, que ¡ojalá! el Señor anime a ir luchando para su santificación.
    Que el Señor sea «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» Salmos 46:1

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