Números - Comentario Matthew Henry

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Comentario expositivo y práctico al libro de Números. Nueva versión íntegra y fiel de la obra original.

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De otro modo, este libro bien podía haberse llamado Arithmoi, el título griego, como el primero Génesis, y el segundo Éxodo; o estos bien podían haber sido traducidos, y llamados, el primero la Generación u Origen, el segundo la Salida o Escapatoria, como este Números.

Este libro se tituló así debido a los números de los hijos de Israel, mencionados con tanta frecuencia en este libro, y así, muy merecedores de darle un título, porque fue el notable cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham de que su descendencia sería como las estrellas del cielo en multitud (Gn 15:5; 22:17; Dt 1:10; 10:22; 28:62; He 11:12). También relata el doble recuento de ellos —uno en el monte Sinaí (cf. cap. 1), el otro en las llanuras de Moab—, treinta y nueve años después (cf. cap. 26). Y no hubo en el último relato sino tres hombres de los que estuvieron en el primero. El libro se divide casi por igual entre historias y leyes, entremezcladas.

Aquí tenemos:

I. Las historias del recuento y formación de las tribus (cf. caps. 1- 4), la dedicación del altar y los levitas (cf. caps. 7-8), su marcha (cf. caps. 9-10), su murmuración e incredulidad, por lo que fueron sentenciados a vagar cuarenta años en el desierto (cf. caps. 11-14), la rebelión de Coré (cf. caps. 16-17), la historia del último año de los cuarenta (cf. caps. 20-26), la conquista de Madián, y el asenta- miento de las dos tribus (cf. caps. 31-32), con un relato de sus jor- nadas (cf. cap. 33).
II. Diversas leyes acerca de los nazareos, etc. (cf. caps. 5-6); y de nuevo acerca del cometido de los sacerdotes, etc. (cf. caps. 18-19), las fiestas (cf. caps. 28-29), y los votos (cf. cap. 30), y en relación con su asentamiento en Canaán (cf. caps. 27, 34-36). Un resumen de la mayor parte de este libro lo tenemos en unas pocas palabras en el Salmo 95:10: Por cuarenta años me repugnó aquella gene- ración (LBLA). Muchas naciones importantes existían en aquel entonces, que moraban en ciudades y aldeas fortificadas, a las que no se presta atención —ni se hace un relato de ellas— en la histo- ria sagrada; pero se conservan unos testimonios muy detallados de los asuntos de un puñado de personas, que moraban en tiendas, y vagaban extraordinariamente en un desierto, porque eran los hijos del pacto. Pues la porción del Señor es su pueblo; Jacob es la parte de su heredad (Dt 32:9 LBLA).

Sobre los comentarios expositivos de Matthew Henry C.H. Spurgeon dijo:

Por ser el primero entre los mejores en cuanto a utilidad, estamos obligados a mencionar a aquel cuyo nombre es ya una palabra cotidiana: Matthew Henry. Es sumamente piadoso y conciso, sólido y sensato, sugerente y sobrio, sucinto y de confianza. Encontraréis que resplandece con metáforas, es rico en analogías, rebosa de ilustraciones y abunda en reflexiones. Su estilo es, por lo general, sencillo, evocador y lleno de contenido. Ve el sentido del texto directamente y ofrece el resultado de un minucioso conocimiento crítico de los originales a la altura de los mejores críticos de su época. Es profundamente espiritual, celestial y beneficioso, encuentra el contenido de cada texto y de todos ellos extrae lecciones enormemente prácticas y acertadas. El suyo es un tipo de comentario que debe colocarse donde lo vi en la antigua casa de reunión en Chester: encadenado en el vestíbulo para que cualquier persona pudiera leerlo. Es el comentario del hombre de a pie, el viejo compañero del cristiano, adecuado para cualquiera, instructivo para todos.

Todo pastor debería leer a Matthew Henry de forma completa y cuidadosa al menos una vez. Recomiendo que lo hagas en los doce meses posteriores a terminar el seminario. Comienza por el principio, y proponte atravesar la tierra desde Dan hasta Beerseba. Adquirirás una enorme provisión para tus sermones si lo lees con un cuaderno a mano; los pensamientos revolotearán a tu alrededor como golondrinas que trinan alrededor de un tejado a la llegada del otoño. Si expones públicamente el capítulo que has estado leyendo, tu congregación se asombrará por la novedad de tus observaciones y la profundidad de tus pensamientos, y entonces podrás decirles qué gran tesoro es Henry.


9788418606304
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