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Josué - Comentario Matthew Henry

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Comentario expositivo y práctico al libro de Josué. Nueva versión íntegra y fiel de la obra original.

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1. En su entrada a Canaán (cf. caps. 1-5).
2. En sus conquistas de Canaán (cf. caps. 6-12).
3. En la distribución de la tierra de Canaán entre las tribus de Israel (cf. caps. 13-21).
4. En el asentamiento y establecimiento de la religión entre ellos (cf. caps. 22-24). En todo lo cual fue un gran ejemplo de sabiduría, coraje, fidelidad, y piedad, para todos los que se encuentran en lugares con una comisión pública. Pero esta no es toda la aplicación que debe hacerse de esta historia.

Podemos ver en ella:

1. Mucho de Dios y de su providencia: su poder en el reino de la naturaleza, su justicia al castigar a los cananeos cuando la medida de su iniquidad había llegado a su colmo (Gn 15:16), su fidelidad a su pacto con los patriarcas, y su bondad hacia su pueblo Israel, a pesar de sus provocaciones. Podemos verlo como el Señor de los ejércitos, determinando los resultados de la guerra, y como el que dirige la suerte, determinando los límites de la habitación de los hombres (Hch 17:26).


2. Mucho de Cristo y de su gracia. Aunque Josué no se menciona expresamente en el Nuevo Testamento como un tipo de Cristo, todos están de acuerdo, sin embargo, en que lo fue y muy eminente. Llevó el nombre de nuestro Salvador, como también hizo otro tipo suyo: Josué el sumo sacerdote (Zac 6:11-12). La LXX, dando al nombre de Josué una terminación griega, lo llama siempre Iesous, Jesús, y así se le llama en Hechos 7:45 y Hebreos 4:8. Justino Mártir, uno de los primeros escritores de la Iglesia cristiana hace que aquella promesa: Mi Ángel te introducirá en el lugar que yo he preparado (Éx 23:20) apunte a Josué; y que estas palabras: Mi nombre está en él (Éx 23:21), se refieran a esto: que su nombre sería el mismo que el del Mesías. Significa «él salvará». Josué salvó al pueblo de Dios de los cananeos; nuestro Señor Jesús lo salva de sus pecados (Mt 1:21). Cristo, como Josué, es el capitán de nuestra salvación (He 2:10 VRJ), un líder y comandante del pueblo (Is 55:4 VRJ), para aplastar a Satanás bajo los pies de ellos (Ro 16:20), para ponerlos en posesión de la Canaán celestial, y para darles el reposo, lo cual se dice que Josué no hizo (cf. He 4:8).

Sobre los comentarios expositivos de Matthew Henry C.H. Spurgeon escribió:

Por ser el primero entre los mejores en cuanto a utilidad, estamos obligados a mencionar a aquel cuyo nombre es ya una palabra cotidiana: Matthew Henry. Es sumamente piadoso y conciso, sólido y sensato, sugerente y sobrio, sucinto y de confianza. Encontraréis que resplandece con metáforas, es rico en analogías, rebosa de ilustraciones y abunda en reflexiones. Su estilo es, por lo general, sencillo, evocador y lleno de contenido. Ve el sentido del texto directamente y ofrece el resultado de un minucioso conocimiento crítico de los originales a la altura de los mejores críticos de su época. Es profundamente espiritual, celestial y beneficioso, encuentra el contenido de cada texto y de todos ellos extrae lecciones enormemente prácticas y acertadas. El suyo es un tipo de comentario que debe colocarse donde lo vi en la antigua casa de reunión en Chester: encadenado en el vestíbulo para que cualquier persona pudiera leerlo. Es el comentario del hombre de a pie, el viejo compañero del cristiano, adecuado para cualquiera, instructivo para todos.

Todo pastor debería leer a Matthew Henry de forma completa y cuidadosa al menos una vez. Recomiendo que lo hagas en los doce meses posteriores a terminar el seminario. Comienza por el principio, y proponte atravesar la tierra desde Dan hasta Beerseba. Adquirirás una enorme provisión para tus sermones si lo lees con un cuaderno a mano; los pensamientos revolotearán a tu alrededor como golondrinas que trinan alrededor de un tejado a la llegada del otoño. Si expones públicamente el capítulo que has estado leyendo, tu congregación se asombrará por la novedad de tus observaciones y la profundidad de tus pensamientos, y entonces podrás decirles qué gran tesoro es Henry.


9788412211580

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