Levítico - Comentario Matthew Henry

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Comentario expositivo y práctico al libro de Levítico. Nueva versión íntegra y fiel de la obra original.

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Todo el resto del libro está dedicado a las leyes, principalmente leyes eclesiásticas, que Dios dio a Israel a través de Moisés, con respecto a sacrificios y ofrendas, comidas y bebidas, y diversos lavamientos y ceremonias por las que Dios apartó aquel pueblo para sí mismo, y lo distinguió de las demás naciones, todo lo cual era la sombra de los bienes venideros (He 10:1), que fue cumplida y sustituida por el evangelio de Cristo.

Llamamos al libro «Levítico», siguiendo a la Septuaginta, porque contiene las leyes y ordenanzas del sacerdocio levítico (como se le llama: He 7:11), y su ministración. Se encargaron principalmente a los levitas estas ordenanzas, tanto para realizarlas para sí mismos como para instruir al pueblo en las suyas propias. Leemos, al final del libro precedente (Éxodo), acerca del levantamiento del tabernáculo (Éx 40:2), el cual había de ser el lugar de adoración; y, de igual modo que aquel fue construido conforme al modelo (Éx 25:40), así debían serlo las ordenanzas de adoración, las cuales habían de administrarse allí. En ellas, la designación divina era tan concreta como en lo anterior, y debía ser escrupulosamente observada.

La constatación de estas leyes abrogadas nos es útil para fortalecer nuestra fe en Jesucristo como el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo (Ap 13:8), y para acrecentar nuestra gratitud a Dios,para que, por medio de él, seamos liberados del yugo de la ley ceremonial, y vivamos en el tiempo de reformar las cosas (He 9:10).

Sobre los comentarios expositivos de Matthew Henry C.H. Spurgeon dijo:

Por ser el primero entre los mejores en cuanto a utilidad, estamos obligados a mencionar a aquel cuyo nombre es ya una palabra cotidiana: Matthew Henry. Es sumamente piadoso y conciso, sólido y sensato, sugerente y sobrio, sucinto y de confianza. Encontraréis que resplandece con metáforas, es rico en analogías, rebosa de ilustraciones y abunda en reflexiones. Su estilo es, por lo general, sencillo, evocador y lleno de contenido. Ve el sentido del texto directamente y ofrece el resultado de un minucioso conocimiento crítico de los originales a la altura de los mejores críticos de su época. Es profundamente espiritual, celestial y beneficioso, encuentra el contenido de cada texto y de todos ellos extrae lecciones enormemente prácticas y acertadas. El suyo es un tipo de comentario que debe colocarse donde lo vi en la antigua casa de reunión en Chester: encadenado en el vestíbulo para que cualquier persona pudiera leerlo. Es el comentario del hombre de a pie, el viejo compañero del cristiano, adecuado para cualquiera, instructivo para todos.

Todo pastor debería leer a Matthew Henry de forma completa y cuidadosa al menos una vez. Recomiendo que lo hagas en los doce meses posteriores a terminar el seminario. Comienza por el principio, y proponte atravesar la tierra desde Dan hasta Beerseba. Adquirirás una enorme provisión para tus sermones si lo lees con un cuaderno a mano; los pensamientos revolotearán a tu alrededor como golondrinas que trinan alrededor de un tejado a la llegada del otoño. Si expones públicamente el capítulo que has estado leyendo, tu congregación se asombrará por la novedad de tus observaciones y la profundidad de tus pensamientos, y entonces podrás decirles qué gran tesoro es Henry.


9788412211573
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