{"id":5256,"date":"2023-01-12T18:10:39","date_gmt":"2023-01-12T17:10:39","guid":{"rendered":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/?p=5256"},"modified":"2023-01-12T18:43:35","modified_gmt":"2023-01-12T17:43:35","slug":"el-jardin-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/el-jardin-del-alma\/","title":{"rendered":"El jardin del alma"},"content":{"rendered":"<p>Cuesta imaginarlo. Ah\u00ed en frente de la puerta de mi profesora de piano. Ah\u00ed donde yo y mi padre pasamos tantos s\u00e1bados. S\u00ed, este terreno lleno de matorrales y \u00e1rboles y con la hierba de un metro de altura, antes era un jard\u00edn, <strong>un jard\u00edn comunitario<\/strong>, donde cada vecino plantaba sus patatas, jud\u00edas y lechugas.<\/p>\n<p>Pero claro, eso fue hace 40 a\u00f1os. Poco a poco hubo menos vecinos con inter\u00e9s. Nadie cavaba, <strong>nadie quitaba la mala hierba<\/strong>. Y poco a poco los jardines volvieron a su estado natural, salvaje, sin dejar rastro del tiempo y cuidado invertidos en ellos.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n f\u00e1cil es descuidarse uno de su alma! No la cultivamos bien. No cavamos hondo para que el Esp\u00edritu limpie y oxigene la tierra. No sembramos constantemente la preciosa Palabra de Dios para que vaya apareciendo ese fruto tan variado como el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. No regamos con la oraci\u00f3n, ni abonamos con las buenas obras, no podamos lo que sobra. Total, <strong>descuidamos, que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil.<\/strong><\/p>\n<p>Por cierto, a 300 metros del antiguo jard\u00edn hay otro terreno, m\u00e1s bien un descampado, frente a mi antigua escuela. En mi ni\u00f1ez hubo all\u00ed una iglesia metodista, ahora desaparecida por falta de asistentes. Eso tambi\u00e9n me hace pensar&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.D. El libro <strong><a href=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/winslow-octavius\/370-el-enfriamiento-espiritual.html\"><em>El enfriamiento espiritual<\/em><\/a> <\/strong>de Octavius Winslow trata este tema con m\u00e1s profundidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuesta imaginarlo. Ah\u00ed en frente de la puerta de mi profesora de piano. Ah\u00ed donde yo y mi padre pasamos tantos s\u00e1bados. S\u00ed, este terreno lleno de matorrales y \u00e1rboles&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5260,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[5],"tags":[65,538],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5256"}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5256"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5261,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5256\/revisions\/5261"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}