{"id":5110,"date":"2022-09-28T17:42:39","date_gmt":"2022-09-28T15:42:39","guid":{"rendered":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/?p=5110"},"modified":"2022-09-28T17:50:40","modified_gmt":"2022-09-28T15:50:40","slug":"la-santificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/la-santificacion\/","title":{"rendered":"\u00bfY la santificaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">La justificaci\u00f3n la hacemos bien. Quiero decir que sabemos lo que creemos, que la justificaci\u00f3n es un acto de Dios, una declaraci\u00f3n hecha en un momento, cuando Dios declara al culpable inocente. Desde la Reforma la iglesia lo tiene claro, y desde nuestra conversi\u00f3n los creyentes lo articulamos delante de nuestros amigos cat\u00f3licos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfY la santificaci\u00f3n? Bueno, podr\u00edamos pensar que es lo mismo. Que sabemos bien decir que la santificaci\u00f3n es un proceso que dura toda la vida, fruto de la justificaci\u00f3n y la regeneraci\u00f3n, un proceso de transformaci\u00f3n en la imagen de Cristo.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfPero realmente lo creemos? Si miro mi vida y me comparo con aquel joven de casi 16 a\u00f1os con su car\u00e1cter, sus actitudes, sus formas de pensar y actuar, \u00bfqu\u00e9 ha cambiado realmente en estos \u00faltimos 42 a\u00f1os? Cada dos por tres estoy delante del Se\u00f1or para pedir perd\u00f3n por las mismas cosas, los mismos pecados. Mis confesiones parecen una lista en bucle de un d\u00eda a otro. Los puritanos hablaban de los \u00abpecados favoritos\u00bb, y yo s\u00ed tengo algunos muy favoritos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Claro, no debe ser as\u00ed. Debemos ir dejando atr\u00e1s esas actitudes y pr\u00e1cticas. Debemos ir viendo transformaci\u00f3n, mejor\u00eda, evoluci\u00f3n y cambios. Cantamos que Cristo ha cambiado nuestro lamento en baile, pero qu\u00e9 pasa con nuestras quejas, amargura, mala forma de hablar, aspereza y una larga lista de etc\u00e9teras que no tienen lugar en la vida de un creyente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo m\u00e1s normal es escondernos detr\u00e1s de la defensa de \u00abEs que yo soy as\u00ed; es mi car\u00e1cter\u00bb, sin darnos cuenta de que esto es una negaci\u00f3n total de la doctrina b\u00edblica de la santificaci\u00f3n. Son palabras antib\u00edblicas que niegan la esencia del evangelio. Un evangelio que no cambia tu vida tampoco cambiar\u00e1 tu muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n estos creyentes mayores que da gusto estar con ellos? Creyentes que cada vez m\u00e1s muestran la hermosura de Jes\u00fas. Creyentes de a\u00f1os que ya no son como eran. Estas personas que ahora irradian la dulzura del amor y nos dejan pensando que queremos ser como ellos cuando seamos mayores.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se\u00f1or, ay\u00fadame. No quiero ser este cristiano estancado. No quiero que el viejo Mateo sea simplemente el Mateo joven con arrugas. Obra en m\u00ed, oh Dios; y haz que me esfuerce yo. Hazme entender de verdad lo que es, y lo que debe ser en mi vida, la santificaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La justificaci\u00f3n la hacemos bien. Quiero decir que sabemos lo que creemos, que la justificaci\u00f3n es un acto de Dios, una declaraci\u00f3n hecha en un momento, cuando Dios declara al&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5111,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[5],"tags":[540,18,136,64,538,539],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5110"}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5110"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5116,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5110\/revisions\/5116"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5111"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5110"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}