{"id":3632,"date":"2015-03-17T14:25:26","date_gmt":"2015-03-17T14:25:26","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialperegrino.com\/?p=3632"},"modified":"2015-03-17T14:46:06","modified_gmt":"2015-03-17T14:46:06","slug":"el-otro-dia-entre-en-una-libreria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/el-otro-dia-entre-en-una-libreria\/","title":{"rendered":"El otro d\u00eda entr\u00e9 en una librer\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El otro d\u00eda entr\u00e9 en una librer\u00eda. No una librer\u00eda cualquiera, sino una cristiana. Y no una librer\u00eda cristiana cualquiera, sino la que hay en mi <strong>ciudad natal.<\/strong> Sigo por la tierra de Shakespeare, y el mi\u00e9rcoles de la semana pasada pas\u00e9 el d\u00eda en la ciudad que me vio nacer el siglo pasado. Pude pasear por su calle principal, la m\u00e1s ancha de toda Inglaterra. Pas\u00e9 por la estaci\u00f3n del primer ferrocarril de pasajeros de todo el mundo. Vi la estatua de John Walker, el inventor de la cerilla. Y anduve por la calle donde antes estaba la antigua iglesia donde pastore\u00f3 mi padre hasta que fue derribada en el a\u00f1o 1971.<\/p>\n<h3>Visita a la librer\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al saber que la iglesia bautista de la ciudad tiene una librar\u00eda, decid\u00ed visitarla. Adem\u00e1s de mi inter\u00e9s profesional, ten\u00eda un prop\u00f3sito espec\u00edfico al entrar all\u00ed. Recientemente ha entrado en el gran juego de las versiones b\u00edblicas inglesas un nuevo jugador. Lo llamo juego porque a veces parece que los editores juegan con nosotros para ver cu\u00e1ntas versiones nuevas nos pueden vender. En fin, hay una nueva versi\u00f3n, la English Standard Version, que ha sido muy bien recibida en muchas iglesias sanas. Llevaba tiempo buscando la oportunidad de comprarme un ejemplar para ver c\u00f3mo es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que entr\u00e9 en la librer\u00eda, y escog\u00ed un ejemplar; uno que satisfar\u00eda a cualquier espa\u00f1ol por ser \u00abbueno, bonito y barato\u00bb. A la vez, vi una edici\u00f3n del librito evangel\u00edstico \u00abUltimas Preguntas\u00bb (en ingl\u00e9s, claro) que no hab\u00eda visto antes, por lo que llegu\u00e9 a la caja con la Biblia y \u00daltimas Preguntas. Y all\u00ed empez\u00f3 mi decepci\u00f3n. Empec\u00e9 a charlar con la gerente que me atendi\u00f3. Le coment\u00e9 que llevaba mucho tiempo fuera de la ciudad y que mi padre hab\u00eda pastoreado una iglesia justo al lado de donde est\u00e1bamos hablando. No le dije nada de mi estado espiritual o de mi ministerio en Espa\u00f1a. Lo \u00fanico que sab\u00eda esta se\u00f1ora de m\u00ed era que mi padre hab\u00eda sido pastor, y que estaba comprando una Biblia y un libro evangel\u00edstico. Pero en ning\u00fan momento me pregunt\u00f3 la se\u00f1ora por mi alma. No s\u00e9 si supon\u00eda que era creyente, o si era que simplemente yo era solo un cliente que gastaba dinero sin m\u00e1s. Fuera lo que fuera, <strong>me qued\u00e9 esperando que me preguntara<\/strong> algo sobre mis compras, si eran para m\u00ed, <strong>si entend\u00eda el evangelio, o si me gustar\u00eda hablar con alguien sobre el destino eterno de mi alma. <\/strong>Una decepci\u00f3n total.<\/p>\n<h3>Salida de la librer\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero luego me puse a pensar, al abandonar el edificio con cierto aire de indignaci\u00f3n. Es verdad que la se\u00f1ora no tom\u00f3 la oportunidad de hablarme, <strong>no buscaba entablar una conversaci\u00f3n espiritual conmigo<\/strong>; pero <strong>\u00bflo hago yo?<\/strong> Sabiendo que la mayor\u00eda de mis amigos, compa\u00f1eros y conocidos no son creyentes, no les digo nada. No les pregunto por su alma, no intento girar la conversaci\u00f3n para hablarles de Cristo y de su alma. Como cristiano, estoy en la tierra rodeado de paganos que necesitan a Cristo. Muchas veces me callo, <strong>no digo nada,<\/strong> decido esperar una \u00aboportunidad mejor\u00bb. Realmente <strong>mi oraci\u00f3n<\/strong> no <strong>debe ser<\/strong> \u00abSe\u00f1or, dame oportunidades de hablar de ti hoy\u00bb, porque las hay, sino <strong>\u00abdame la valent\u00eda de hablar de Cristo\u00bb.<\/strong> Me alegro de haber entrado en la librer\u00eda, no solo por haber conseguido una nueva Biblia, sino porque Dios us\u00f3 la visita para hacerme considerar mis <strong>responsabilidades con las personas que me rodean.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Mateo-252x300.jpg\" alt=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" width=\"63\" height=\"75\" \/><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Firma-MPH002-300x135.png\" alt=\"Firma-MPH002\" width=\"175\" height=\"85\" \/><\/strong><\/p>\n<p>Mateo Hill \u00a0 <a title=\"director@editorialperegrino.com\" href=\"mailto:director@editorialperegrino.com\">mateo@editorialperegrino.com<\/a><\/p>\n<div><em>Se permite la reproducci\u00f3n de este art\u00edculo siempre que se cite su procedencia y se indique la direcci\u00f3n de nuestra p\u00e1gina web.<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda entr\u00e9 en una librer\u00eda. No una librer\u00eda cualquiera, sino una cristiana. Y no una librer\u00eda cristiana cualquiera, sino la que hay en mi ciudad natal. Sigo por&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3634,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[5],"tags":[14,65,92,36,17,73,59,103],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3632"}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3632\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3634"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}