{"id":2865,"date":"2014-05-26T15:17:17","date_gmt":"2014-05-26T15:17:17","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialperegrino.com\/?p=2865"},"modified":"2014-05-26T15:18:32","modified_gmt":"2014-05-26T15:18:32","slug":"no-me-juzgues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/no-me-juzgues\/","title":{"rendered":"\u00a1No me juzgues!"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">\u00a1No me juzgues!<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Todos lo hemos sentido.<\/strong> Alguien que nos mira de esa manera, un poco sobre el hombro, y simplemente por las formas, sabemos que esa persona piensa mal de nosotros. Luego hay personas que no se cortan y simplemente te lo sueltan. Eso s\u00ed, algunos tienen el detalle de disfrazarlo: \u201cEsto lo digo por amor a ti, porque es para tu bien, hermano\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La paja en el ojo ajeno<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No, no nos gusta cuando nos juzgan. Tenemos muy claro lo que dice en Mateo 7:1, donde leemos \u00abNo juzgu\u00e9is\u2026\u00bb. Es que no me tienes que juzgar, decimos. Lo tenemos claro y no hay nada m\u00e1s que pensar. Claro, lo que m\u00e1s nos cuesta es que nosotros <strong>tampoco debemos juzgar a otros.<\/strong> Eso es m\u00e1s dif\u00edcil. Es que es tan f\u00e1cil ver la paja en el ojo del que est\u00e1 en frente. Incluso si no la vemos a la primera, seguimos mirando y seguro que al final somos capaces de ver algo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La viga en el nuestro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y una vez encontrada, nos escandalizamos con lo que hemos descubierto. \u00abPero vamos a ver, \u00bfes profesor de escuela dominical siendo como es?\u00bb. \u00ab\u00bfC\u00f3mo se atreve subir al p\u00falpito cuando hace lo que hace?\u00bb. Y al final,<strong> solo es una paja<\/strong>. Una mota de polvo. Probablemente sin gran importancia, en especial al lado de la viga enorme que tenemos en nuestro propio ojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cuanto nos cuesta!, \u00bfverdad? Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os en la fe, sigue habiendo <strong>esas grandes lagunas en nuestras vidas<\/strong>. En teor\u00eda sabemos que no debemos juzgar, lo afirmar\u00edamos en seguida, pero a la hora de la verdad\u2026<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">\u00a1Hay que juzgar!<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, suponiendo que tengamos m\u00e1s o menos aprendida la lecci\u00f3n, nos surge otro problema. No hay que juzgar, decimos; la Biblia nos lo dice. Y luego encontramos un vers\u00edculo como 1 Cor 11:31 \u2013\u00abSi, pues, nos examin\u00e1semos a nosotros mismos, no ser\u00edamos juzgados\u00bb. La palabra \u201cexaminarse\u201d est\u00e1 muy relacionado con la palabra \u00abjuzgar\u00bb, de hecho la versi\u00f3n inglesa sustituye \u00abjuzgar\u00bb por \u00abexaminar\u00bb. <strong>\u00a1Al final, hay que juzgar!<\/strong> Pero eso s\u00ed, no tanto mirar por la ventana, sino al espejo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Examinar y discriminar<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la idea de sacar nuestra vida a una mesa y juzgarla, examinarla, discriminar entre lo bueno y lo malo, separando lo que no debe de estar de lo que s\u00ed. Para apartarme de lo que no me conviene, de lo que a Dios no le agrada. Decidir, con la Biblia en la mano, qu\u00e9 es lo que Dios quiere ver en mi vida y lo que no quiere ver. Poner mi vida en la balanza que encontramos en Daniel 5:27 y ver donde estoy falto. En fin, hablamos de la santificaci\u00f3n. <strong>Separarme del pecado para consagrarme a Dios. <\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Juicio propio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y para eso, me tengo que juzgar. No a los dem\u00e1s para ver sus fallos \u2014esa es su responsabilidad\u2014. La m\u00eda es juzgarme a mi mismo. Juzgar mi vida, mis acciones, mis reacciones, mis palabras, mis pensamientos. <strong>Buscar esas vigas,<\/strong> a veces gigantescas,en nuestro propio ojo con las mismas ganas con que buscamos la paja en el ojo ajeno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hermano, no me juzgues, que <strong>ya lo hago yo.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" alt=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Mateo-252x300.jpg\" width=\"63\" height=\"75\" \/><a href=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Firma-MPH002.png\"><img loading=\"lazy\" alt=\"Firma-MPH002\" src=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Firma-MPH002-300x135.png\" width=\"175\" height=\"85\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mateo Hill \u00a0\u00a0<a href=\"director@editorialperegrino.com\">director@editorialperegrino.com<\/a><\/p>\n<div><em>Se permite la reproducci\u00f3n de este art\u00edculo siempre que se cite su procedencia y se indique la direcci\u00f3n de nuestra p\u00e1gina web.<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1No me juzgues! 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