{"id":2229,"date":"2013-10-07T15:24:19","date_gmt":"2013-10-07T15:24:19","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialperegrino.com\/?p=2229"},"modified":"2013-10-07T15:24:19","modified_gmt":"2013-10-07T15:24:19","slug":"y_fueron_felices_y_comieron_perdices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/y_fueron_felices_y_comieron_perdices\/","title":{"rendered":"Y fueron felices y comieron perdices"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Y fueron felices y comieron perdices<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras o algunas parecidas son las que se podr\u00edan esperar al final del cap\u00edtulo 3 del libro de Jon\u00e1s. <strong>La historia ha llegado a un final feliz.<\/strong> Despu\u00e9s de rebelarse el profeta contra al llamamiento de Dios para ir a N\u00ednive, buscando tomarse unas vacaciones en Espa\u00f1a, y terminar siendo un tentempi\u00e9 para un pez grande, el hombre se arrepiente de su desobediencia y busca a Dios en oraci\u00f3n. Dios le contesta salvando su vida y, al terminar Jon\u00e1s de nuevo en tierra firme, Dios en su gran misericordia vuelve a llamar al profeta rebelde a que vaya a N\u00ednive con un mensaje de castigo divino. El primer d\u00eda de su campa\u00f1a evangel\u00edstica en aquella ciudad de 120 000 personas, se convierten casi todos, incluso el rey mismo. Tras su arrepentimiento, Dios decide no castigar la ciudad y la gente se salva. Y en este punto es donde esperar\u00edamos ver el fin del libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero luego viene el cap\u00edtulo 4, que encima empieza con el profeta enojado y con una depresi\u00f3n. Y nos preguntamos por qu\u00e9. Aqu\u00ed tenemos <strong>un profeta de mucho \u00e9xito<\/strong>. A cualquier pastor, evangelista o misionero le encantar\u00eda tener una respuesta parecida el primer d\u00eda de su campa\u00f1a.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong><\/strong>El porqu\u00e9 del enojo del profeta.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues hay varias posibilidades del porqu\u00e9 del enojo del profeta. Algunos sugieren que ten\u00eda una idea muy correcta de la justicia, y dado que los ninivitas eran muy pecadores merec\u00edan morir: otra cosa no ser\u00eda justa. Otros sugieren que Jon\u00e1s luchaba con la idea de que Dios era el Dios solo de los jud\u00edos. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda Dios perdonando a paganos, a gentiles, a incircuncisos? Una tercera opci\u00f3n, y a mi aparecer la m\u00e1s probable, es que <strong>Jon\u00e1s pensara en su reputaci\u00f3n<\/strong>. Hasta el momento, ha sido un profeta de renombre en su propio pais (2 R. 14:25) pero ahora sus palabras de castigo no van a cumplirse. Dios, siendo un Dios de misericordia, no va a castigar a N\u00ednive a pesar de la profec\u00eda de Jon\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 va a pensar la gente de \u00e9l cuando vuelva a Israel? \u00bfC\u00f3mo van a tomarle en serio en el futuro ahora que sus palabras se han convertido en papel mojado? Y si no sirve como profeta, \u00bfqu\u00e9 le queda? M\u00e1s vale morir porque no le queda nada en esta vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo encontramos de pucheros fuera de la ciudad enojado con Dios y desesperado de la vida. Pero Dios en misericordia se acerca a \u00e9l, y le manda una calabacera para darle sombra. Jon\u00e1s se alegra, pero tan r\u00e1pido como ha aparecido, Dios se la quita y el profeta se enoja de nuevo. Y el libro de Jon\u00e1s termina con esta pregunta divina y su l\u00f3gica aplastante: \u00bfSi tu salvar\u00edas la calabacera, no puedo yo hacer lo mismo con N\u00ednive?<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La misericordia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed estamos ante el porqu\u00e9 del cap\u00edtulo 4, y posiblemente de todo el libro. Dios sabe que al final del cap\u00edtulo 3 Jon\u00e1s todav\u00eda no ha captado <strong>el verdadero significado de la misericordia<\/strong>. Por la misericordia de Dios Jon\u00e1s ha sido llamado a ser su profeta. Al huir de Dios, en misericordia el Se\u00f1or lo salva mediante el pez milagroso. Habiendo sido un rebelde fracasado, Dios en misericordia vuelve a llamar a Jon\u00e1s para ir a N\u00ednive. Pero aun as\u00ed, Jon\u00e1s no entiende por qu\u00e9 Dios tiene que salvar a los pecadores de N\u00ednive.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seamos capaces de comprender y recordar lo grande que es la misericordia de Dios. No sea que el Se\u00f1or tenga que mandar un gusano o un recio viento solano para hacernos entrar en raz\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" alt=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" src=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Mateo-252x300.jpg\" width=\"63\" height=\"75\" \/><a href=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Firma-MPH002.png\"><img loading=\"lazy\" alt=\"Firma-MPH002\" src=\"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Firma-MPH002-300x135.png\" width=\"175\" height=\"85\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mateo Hill \u00a0\u00a0<a title=\"director@editorialperegrino.com\" href=\"mailto:director@editorialperegrino.com\">administracion@editorialperegrino.com<\/a><\/p>\n<div><em>Se permite la reproducci\u00f3n de este art\u00edculo siempre que se cite su procedencia y se indique la direcci\u00f3n de nuestra p\u00e1gina web.<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y fueron felices y comieron perdices Estas palabras o algunas parecidas son las que se podr\u00edan esperar al final del cap\u00edtulo 3 del libro de Jon\u00e1s. La historia ha llegado&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2230,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[5],"tags":[91],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2229"}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2229"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2229\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialperegrino.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}