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¡La mejor noticia!

¡La mejor noticia!

¿Sabes de qué va el cristianismo? ¿Estás seguro de que lo sabes? Si tuvieras que resumirlo en pocas palabras, ¿qué dirías? No es tan fácil, ¿verdad?

Pues, la Biblia, que es la base del cristianismo, lo resume todo en solo dos palabras: «el evangelio». Y ¿qué significa «el evangelio»? Pues, significa «la buena noticia». Y ¿qué es una buena noticia? Una noticia de algo bueno que ha pasado: ¡Tu equipo ha ganado! ¡La pareja se ha casado! ¡Han tenido un niño! ¡Le han dado el alta! ¡El paro ha bajado! ¡La guerra ha terminado!

Y así es el mensaje cristiano: una buena noticia. ¿Ves lo que una buena noticia no es? No es una lista de cosas buenas que hay que hacer. No es un mandamiento que hay que cumplir. No es un compromiso con alguna iglesia o religión. No es un rito religioso. No es un credo que hay que creer. De hecho, una buena noticia no pide nada a nadie – es solo un anuncio de algo bueno que ha pasado, para que se celebre, y punto.

Vale, pero ¿cuál es esa buena noticia? Pues, la buena noticia cristiana es que tú y yo, a pesar de ser pecadores (no importa cuáles sean nuestros pecados en particular – pecadores somos todos), podemos ser salvados; podemos experimentar el perdón de Dios y una nueva relación con él, y tener lo que la Biblia llama «vida eterna», que no es solo vida que nunca acaba, sino también ¡la mejor vida que existe!

Pero ¿cómo es esto posible? ¿Es que Dios simplemente lo ha decidido así, y ya está? ¡No! ¡Ni siquiera Dios podría simplemente perdonarnos sin más! Porque él tiene que ser coherente con como es, y como Juez justo, tiene que hacer lo que esperaríamos de cualquier juez justo: juzgar y castigar a las personas culpables de no haber cumplido la ley. Pero la buena noticia es que Dios puede perdonarnos y absolvernos, a pesar de ser nosotros culpables, y sin dejar él de ser totalmente justo.

Dios envió a su Hijo, que nosotros conocemos como Jesús, Jesús de Nazaret, al mundo para que él se hiciera uno de nosotros, para que viviera una vida perfecta, totalmente libre de pecado, para que muriera en una cruz romana, cargándose con nuestros pecados y sufriendo el castigo que nosotros merecemos, y resucitando de la muerte para demostrar su victoria sobre la muerte y el pecado, y que Dios había aceptado su sacrificio por nosotros.

Pero ¿entonces, ya está? ¿No tenemos que hacer nada nosotros? No tenemos que hacer nada en el sentido de hacer algo para ganarnos la salvación. Pero lo que sí tenemos que hacer es: (1) arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados – y eso implica un cambio de verdad; y: (2) confiar en Jesús como el único Salvador que hay, y dejarnos llevar por él a Dios y al cielo.

Todo esto es mucho más que solo una buena noticia; ¡es la mejor noticia que hay! ¿Por qué? (1) Porque es la solución de Dios a nuestro problema número uno; (2) Porque es una solución perfecta (no una chapuza) y duradera – ¡para siempre!; (3) Porque es una solución que nos lleva del infierno al cielo; y: (4) Porque es una solución que resalta la grandeza y la bondad de Dios.

¡¿A qué esperas?! ¡Reconoce que tú también eres pecador que merece ser castigado por Dios en el infierno! ¡Dale gracias a Dios que su solución es también tu esperanza! ¡Olvídate de cualquier noción de poder salvarte tú solito! ¡Arrepiéntete de tus pecados! Y ¡confía en Jesús, el Salvador, y déjate llevar por él a Dios, a la salvación y a la vida eterna!

Si necesitas ayuda o si quieres hablar con alguien sobre todo esto, ponte en contacto con nosotros, o, mejor aun, busca una iglesia cerca de ti, una que sea fiel al mensaje del evangelio, donde te puedan ayudar.

BirchWEB     Andrés Birch
     Pastor en la Iglesia Bautista Reformada, Palma de Mallorca (España)

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