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JOSÉ GRAU

JOSÉ GRAU

José Grau

JOSEGRAUWEBSimplemente mencionar este nombre en presencia de cierta generación en España producirá una sonrisa y un asentimiento con  la cabeza. Toda una generación que luchaba en los años de la transición creció en su fe leyendo los libros, casi siempre en formato bolsillo, que editaba o escribía Grau bajo las siglas de Ediciones Evangélicas Europeas.

Llevado a recibir su corona

Hace poco más de un año que José Grau fue llevado a recibir su corona, pero no por eso nos hemos olvidado de él. La última semana, la Conferencia Cipriano de Valera, organizada por la Asociación Ministerial Reformada de España, dedicó la totalidad de sus nueve sesiones a la vida y legado de aquel que era todo un referente para tantos.

Contando con la presencia de personas cuyas vidas habían sido tocadas por el ministerio del Sr. Grau, los asistentes disfrutaron una serie de conferencias magistrales. Leonardo De Chirico, el «Eliseo» de Grau en cuanto a la Iglesia Católica, pronunció tres conferencias que no tuvieron desperdicio. Otros oradores de la magnitud de Pedro Puigvert, Pedro Pérez, José de Segovia, José Moreno y Luis Cano nos deleitaron repasando los temas que marcaron el ministerio de Grau.

MESAREDONDAWEBMesa redonda

El momento más cálido y humano fue la mesa redonda en la que, entre otros, habló Silvia Grau, una de las hijas de José y de su esposa María Beltrán. Todos se quedaron impactados por una poesía inédita que recitó ella por primera vez en castellano (fue escrita en catalán), en donde su padre meditaba en voz alta, deleitándose en su querido Océano Mediterráneo.

Literatura

Peregrino está envuelto en un proyecto de reeditar los libros de José Grau. También se publicará un libro que recoja en forma escrita todo lo expuesto en la conferencia. Creemos, junto con los organizadores, que nuestra propia generación sigue con la necesidad de escuchar al Sr. Grau.

Soli Deo Gloria

¡Pero, ojo! No creemos en los santos; dejemos la beatificación para la Iglesia Católica. Aunque todos declararon su aprecio por la vida y el ministerio de José Grau, y a pesar de que la conferencia se presentó como un homenaje, no hubo ni semejanza de adulación al hombre. Una y otra vez salió la frase que tanto definía a Grau – Soli Deo Gloria. Apreciamos a los que ya no están; echamos de menos su enseñanza y sus consejos; pedimos al Señor que levante a otros como ellos. Pero al final, sobre todo, y sin lugar a dudas, Dios debe recibir toda la gloria. SDG

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Mateo Hill   administracion@editorialperegrino.com

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