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Final de los Papas

Final de los Papas
Final de los Papas

¡Por fin ha terminado el Mundial de Fútbol! Al menos este será el sentir de muchas personas en todo el mundo. Después de seis semanas de fútbol diario, tenemos un descanso de Mundial hasta dentro de cuatro años cuando vuelve a aparecer, esta vez en Rusia. La verdad es que había decidido no escribir más del fútbol, durante un tiempo, y mucho menos del Mundial, pero uno de los comentaristas del partido de la cadena Telecinco aquí en España soltó una frase que me impide callarme.

Los dos Papas

Ha sido un mundial de muchas curiosidades, de campeones que caen en la primera ronda, estrellas que no brillan como se esperaba y un «pichichi» casi desconocido. Pero quizás lo más curioso es el cuento de los dos Papas. Por primera vez en sus 19 ediciones, el Mundial se ha celebrado con dos Papas en vida. Y encima, la nacionalidad de cada Papa era la de los dos finalistas, Alemania y Argentina. Y de allí el comentario que me llamó tanta la atención anoche. Según el comentarista, tener a dos Papas, cada uno «rezando» por su propia selección, iba a suponer un problema grande para «El de arriba».

Lucha de rezos

Dejando a un lado la grave falta de respeto del comentarista hacia el Todopoderoso, lo llamativo de esta comentario es la idea de dos Papas peleándose por la atención de Dios, a ver cual de los dos consigue salirse con la suya para ser bendecido por el Señor. Da la impresión de que hay cierta lucha para ver quien convence más al Señor, quien agrada más, quien lo merece más, quien ha sido mejor Papa. Incluso me quedé con la impresión de que el comentarista quería sugerir que «El de arriba» tenía como a dos jefes mandándole y no sabía a cual hacer caso.

La ignorancia del comentarista

Sería muy fácil referirnos a la ignorancia del comentarista y quedar como los entendidos. Claro, decimos, sabemos que es Dios quien manda sobre los Papas y no los Papas sobre Dios. Ademas, añadimos, sabemos que nosotros no podemos influir en Dios, el tiene su santa voluntad y ya está.

Nuestras exigencias

Pero, pensemos un momento. ¿Cuantas veces nos enfadamos cuando no vemos nuestras oraciones contestadas? ¿Por qué no me hace caso Dios?, lamentamos. ¿Para que tener a Dios si no me da lo que le pido? ¿Será que no tengo suficiente fe? ¿Es que hay pecado en mi vida? ¿No he ayunado suficientemente? Algo tiene que haber, si Dios no me da lo que le reclamo.

Dios si es bueno

Y a la hora de reaccionar, olvidamos lo que sabemos muy bien. Primero, lo que recibimos de Dios siempre viene por pura gracia y misericordia. No depende de mí, sino de Él. El recibir contestación positiva a mis peticiones no tiene que ver con lo bueno que yo soy, sino con lo bueno que es mi Dios.

En sintonía

En segundo lugar, sabemos que si oramos y las cosas salen como hemos pedido, es porque nuestra petición se ha sintonizado con la voluntad de Dios. Dios tiene sus planes, hace lo que quiere, y cuando oro no estoy buscando cambiar la mente de Dios, de hecho no quiero un dios cuya mente se cambie tan fácilmente. Al final, como dijo nuestro Salvador, «Hágase tu voluntad».

Ha ganado la mejor

Bueno, anoche, ganó la selección alemana. Qué cada uno saque sus propias conclusiones sobre la efectividad de los rezos de cada Papa. Pero a mi me parece que, como en todo deporte, ha ganado la mejor.

Por cierto, ¡prometo no mencionar el fútbol más este verano!

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Mateo Hill   administracion@editorialperegrino.com

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