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La fe en el campo

La fe en el campo

La fe en el campo

Aunque el fervor del Mundial de Fútbol ha bajado algo en España, tras su caida en la primera ronda, todavía hay muchos inmigrantes que siguen a su selección nacional, o un jugador de su propio equipo, o que han adoptado a otra selección durante lo que queda de Mundial.

Los medios de comunicación

Los medios de comunicación intentan mantener el interés como sea, y sigue habiendo en la prensa artículos y curiosidades. Uno de los temas que sale en diferentes medios es la fe cristiana de diferentes jugadores, a raíz de los muchos jugadores de la selección brasileña y otras que profesan ser evangélicos. Jugadores que a la hora de marcar un gol señalan hacia el cielo para dar la gloria a Dios.

Testimonio público

La verdad es que da gusto ver a personas dar testimonio de una forma tan pública. No se avergüenzan de su fe, y no les importa que se sepa que son creyentes. Oraciones en el campo, citando la Biblia antes de empezar el partido, entrevistas citando la Palabra de Dios y hablando abiertamente de su fe. Es de agradecer que haya personas con valor para usar su fama para la gloria de Dios.

Diferentes artículos

El otro día estuve leyendo dos artículos sobre la fe cristiana evangélica de dos diferentes jugadores, uno por prensa evangélica y el otro secular. El primero me agradó bastante, así que empecé con el segundo, secular y en inglés. El hombre hablaba de su fe, de cómo sus padres le habían enseñado la fe desde una edad temprana, lo importante que era para él la oración y la Palabra de Dios. Citaba textos bíblicos como el Salmo 27 y hablaba de su ética de trabajo dando a entender que era fruto de su fe, o por lo menos así lo entendí. Todo iba bien y yo dando saltos de alegría por el buen testimonio del jugador.

¿La novia?

Hasta llegar a los últimos párrafos. Párrafos que me quitaron todo el sentido de bienestar que hasta el momento me había infundido al corazón. En estos párrafos cuenta como a la hora de marcar un gol en uno de los partidos del mundial metió el balón por debajo de la camiseta como un guiño a su novia embarazada. Eso, sí, habéis entendido bien, la novia. No la esposa, sino la novia.

No debemos juzgar

Vale, entiendo que no debemos juzgarnos unos a otros, por eso no cito ningún nombre en este artículo. Pero por otro lado, ¿qué ha pasado con la santidad cristiana? Hace no muchos años un chico que dejaba a su novia embarazada se escondía en el lugar mas remoto de la tierra, en vez de anunciar con cierto orgullo, a todo el mundo sus pecados. Hoy día parece ser que hay algunos pecados que han dejado de serlo.

Llamándome la atención

Sin embargo, no es tanto para juzgar a otro por lo que lo menciono. Este hombre y los que le aconsejan espiritualmente tendrán que rendir cuentas a Dios. Más bien, quiero llamarme la atención a mi mismo, sobre la necesidad de cuidar cada aspecto de mi testimonio. Puedo tener un buen testimonio, y hablar con mucha gente, en privado y en público, de mi fe; puedo subir al púlpito para predicar un “buen sermón”; puede que la gente, incluso de la calle, me tenga en alta estima como buena persona. Pero tengo que tener mucho cuidado y no bajar la guardia. No sea que un desliz, un pecado, un conformarme con el mundo, eche por tierra todo mi buen testimonio. Incluso sin darme cuento de ello.

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Mateo Hill   director@editorialperegrino.com

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