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Estoy animado

Estoy animado

¡Estoy animado! A veces me cuesta decirlo, y en especial cuando miro a la Iglesia, pero estoy francamente animado. Y no es que no haya cosas para desanimar, las hay. Dejando a un lado mis tres blancos favoritos ahora mismo —la homosexualidad, el papel de la mujer y el ecumenismo— se podría nombrar un sinfín de temas y asuntos que me preocupan: el sentimentalismo excesivo en los cultos; las emociones como máxima autoridad de los creyentes; un evangelio sin arrepentimiento; una vida cristiana sin santificación; la falta de consagración y sacrificio; seis días no literales de la Creación; etc. ¡Pero estoy animado!

Primeros pensamientos en el encuentro de jóvenes

Es que el sábado estuve en un encuentro de jóvenes de aquí de la zona. Noventa jóvenes reunidos en los montes de Toledo. Y allí me presento con mi mesa de libros. «Pero Mateo, los jóvenes no leen. Quédate en casa». Y encima, yo, que soy un criticón incurable, tendré que aguantar los típicos estudios o charlas que sirven a los jóvenes.

¡Qué fantástico fue el evento!

Nada más lejos de la verdad. A ver si Mateo el viejo gruñón necesita ser un poco menos negativo. Primero, vendí libros, bastantes libros. Claro, no se trata de simplemente sacar dinero de la gente. ¡Qué precioso ver, después, a los jóvenes sentados, leyendo sus nuevas adquisiciones! Luego los comentarios positivos de los muchos que conocen y han leído a Keller, MacArthur o Piper.

¡Y las charlas! Sermones en toda regla, y muy buenos. El invitado fue Will Graham, articulista en Protestante Digital, y sus intervenciones fueron de la más alta calidad. Tanto en su contenido como en su forma, ¡excelente!

Buen momento para la Iglesia en España

Así que volví a casa animado. Pero no solo por un día en Los Yébenes. Llevo desde el año 1991 en España, y he podido observar cómo es el mundo evangélico aquí. Sin ser sensacionalista, me parece a mí que estamos en un buen momento en España, en la Iglesia digo. A lo mejor estoy equivocado (ha pasado alguna vez, pregunta a mi esposa y mis hijos) pero veo iglesias abrazando las doctrinas de la gracia; veo congregaciones crecer bajo la sana doctrina; veo un interés creciente en la buena literatura; y por encima de todo, veo un hambre por volver a la predicación expositiva, incluso en sectores de la iglesia que tradicionalmente no la han valorado tanto. La predicación que coge un texto y, dejando a un lado las ideas, opiniones, filosofías, experiencias, simplemente exprime al texto para sacarle todo su jugo «biblino».

Importancia de la predicación bíblica

En la construcción de cualquier edificio, lo más importante son los fundamentos. Cuando pasamos por una obra podemos observar como empiezan con zanjas, excavaciones, hormigón, refuerzo; y todo para dar una base firme y fiable para la estructura posterior. Así la predicación expositiva, bíblica, es el fundamento que dará firmeza y robustez a la Iglesia y a las iglesias que edifican encima de ella.

Quiera Dios que lo que estamos empezando a ver sea como los preparativos para una gran obra de Dios en nuestra nación de España. ¡Cuánto lo necesitamos! ¡Cuánto lo deseamos! Pues que Dios bendiga a su iglesia en España, a través de jóvenes que leen buenos libros y predicadores que exponen fielmente Las Escrituras.

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Mateo Hill   administracion@editorialperegrino.com

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