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“Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” 1 Jn 1:4

“Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” 1 Jn 1:4

“Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” 1 Jn 1:4

El gozo es uno de los poderes más fuertes en el mundo. En un sentido, quien se encuentra en un estado de gozo no tiene miedo de nada. Cuando de verdad estamos gozosos, nos impulsa una energía dinámica; nos sentimos fuertes, estamos exultantes, preparados para enfrentarnos a cualquier enemigo venga de donde venga; sonreímos ante ellos; decimos: “Los desafío a robarme cualquiera de mis pertenencias”. El gozo del Señor es tu fortaleza; es el poder supremo, algo tremendamente robusto.

El gozo es muy hondo

Aquí tenemos, pues, una descripción y una definición muy limitada y, sin embargo, diría que no podemos ir más allá de esas características. El gozo es muy hondo y profundo, afecta a toda la personalidad por entero. En otras palabras, solo existe una cosa que puede dar verdadero gozo y es la contemplación del Señor Jesucristo. Él satisface mi mente; Él satisface mis emociones; Él satisface todos mis deseos. Él y su gran salvación abarcan la totalidad de la personalidad y nada menos que eso, y en Él soy completo. El gozo, en otras palabras, es la respuesta y la reacción del alma al conocimiento del Señor Jesucristo.

Estar lleno hasta rebosar

Y esto es lo que debemos tener. Permítaseme subrayar dos palabras, hemos de tenerlo al máximo nivel. “Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”. Quienes estén interesados en la terminología griega sabrán que esta palabra significa “estar lleno hasta rebosar”, y nuestro gozo en este mundo ha de ser cumplido en este sentido. Aunque el mundo entero está en el maligno, y aunque haya tantas cosas confusas en nosotros, en nuestras circunstancias y nuestras situaciones, nuestro gozo debe ser desbordante, una plenitud completa, sin cortapisas e ilimitada.

El gozo del Señor

En segundo lugar, en este versículo se dice: “Estas cosas os escribimos para que vuestro gozo sea cumplido”; pero una traducción mejor sería: “Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo siga siendo cumplido”, no solo que pueda ser, o se vaya convirtiendo, sino que siga así. ¿Vemos lo que dice? No solo cuando esté adorando a Dios y cantando sus alabanzas, sino también cuando venga la guerra; aunque caiga una bomba atómica, aunque me lleven a un campo de concentración, mi gozo debe seguir cumplido. Por eso hacemos hincapié en la fortaleza. No tengo el gozo del Señor de verdad si este depende de las circunstancias y de los accidentes y de las cosas que me ocurran. No, afirmo que es algo intenso, profundo, dinámico que me permite resistir pase lo que pase, ocurra lo que ocurra en el mundo, porque le conozco, porque le veo y porque sé que nada puede separarme de Él y de su amor.

¿Tenemos ese gozo?

Cristianos, ¿tenemos ese gozo? ¿Lo conocemos? ¿Hemos alcanzado esa profunda satisfacción intelectual? ¿Están nuestras emociones completamente satisfechas? ¿Han encontrado satisfacción cada uno de nuestros deseos y todo aquello que pedimos en el Señor Jesucristo? Esto es lo que debemos conocer, esto es lo que debemos tener, y gracias a Dios, esta epístola fue escrita para contarnos cómo tenerlo y mantenerlo, y para que pueda seguir en nosotros, independientemente de lo que nos ocurra.

Cita tomada de Vida en Cristo por Martyn Lloyd-Jones

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Mateo Hill   administracion@editorialperegrino.com

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