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El OVNI de Zacarías

El OVNI de Zacarías

El OVNI de Zacarías

Imagina que estás volviendo de la iglesia a pie por la noche y te topas con un rollo de papel enorme que levita delante de tus ojos. Luego se lo cuentas a los amigos y seguro que alguien contesta con la palabra «OVNI». ¿Quién no ha visto por lo menos algunos minutos de un programa en la tele en donde nos quieren descifrar todo acerca de los platillos volantes? Claro, ¡en cuanto nos lo expliquen todo, dejan de ser OVNI y se convierten en meros «OV» a secas!

Volviendo al rollo, sería algo parecido a lo que vio Zacarías en la sexta visión que recibió del Señor (Zac. 5:1-4). Un rollo de diez metros de largo y cinco de diámetro, que flotaba por el aire, que volaba, que se movía de allá para acá. Y por si fuera poco, que el rollo llevaba texto en las dos caras del pergamino.

¿Y qué era tan importante que ocupaba tanto espacio en el rollo? Eran palabras de maldición contra los que hurtan y juran falsamente. Maldición de parte del Señor que es para destrucción. Dios quería comunicarle a su pueblo el peligro que corría a causa de su pecado. Lejos de fijarnos en dos pecados específicos, tenemos que entender que son pecados representativos. Jurar falsamente se refiere a la blasfemia, hablar contra Dios, por lo cual tenemos representadas las dos tablas de la Ley, pecado contra Dios y pecado contra el hombre. El pueblo peca contra Dios y tiene que saber que Él no lo aguantará, sino que lo castigará duramente.

Por la gracia de Dios, formamos parte del pueblo de Dios. Así que esta visión, por no decir parábola, nos tiene algo que enseñar. Lo primero que me recuerda es que «no es oro todo lo que reluce». Hay cada vez más personas que usan el nombre de «protestante», «evangélico» o «creyente»; muchos profesan formar parte del pueblo de Dios. La Palabra dice que tenemos que examinarlo todo y retener lo bueno. Por supuesto no hablamos de organizar una caza de brujas. Pero sí tener cuidado, sopesar todo, y –¿por qué no?– juzgar, que al fin y acabo es un concepto bíblico, y que es para nuestro bien.

Otra cosa que me enseña es que la actividad no es garantía de la espiritualidad. El pueblo que iba a escuchar la predicación de Zacarías estaba ocupado con la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén y del Templo. Pero no por eso era un pueblo más santo. Es muy fácil estar muy activo en la iglesia, en las cosas del Señor. Y eso está bien. Pero no tenemos que caer en la trampa de pensar que la actividad sea igual a la santidad. Una mecedora se mueve mucho pero no avanza nada.

Por último, es menester que me examine. La visión de Zacarías deja muy claro que puede existir el pecado dentro del pueblo de Dios. Yo sería el más orgulloso si empezara a buscar el pecado solo en la vida de los demás. El que esté sin pecado que tire la primera piedra. Es muy fácil mirar alrededor, pero mucho más difícil mirar adentro. Pero es lo que tengo que hacer, si no quiero que el Señor me mande mi rollo personalizado.

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Mateo Hill   mateo@editorialperegrino.com

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