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Día Internacional del Libro

Día Internacional del Libro

Un año más llega el Día Internacional del Libro.  Personalmente no soy «fan» de los días internacionales. Es que hay más días internacionales que días en el año. Al final terminaremos como en el calendario de santos católicos donde varios santos comparten el mismo día. Pronto estaremos celebrando el Día Internacional de los Afectados por la Uña Encarnada y el Día Internacional de la Calabaza Podrida. Solo nos hace falta hacer un hueco en el calendario tan apretado de días internacionales para celebrar el Día Internacional del Día Internacional.

Celebrando el Día Internacional del Libro

Dicho todo eso, me alegra poder celebrar el Día del Libro. En primer lugar, porque nos permite ofrecer, de forma completamente legal, un descuento un poco mayor del 5% habitual que podemos ofrecer a los socios del Club Peregrino. Puedes celebrar el Día Internacional del Libro con nosotros esta semana y recibir un 10% en todos tus pedidos.

Importancia del Día del Libro

Claramente lo más importante de la celebración del 23 de abril es todo lo que se relaciona con el fomento del hábito de lectura. Todo lo que es hablar de los libros como algo de la actualidad, algo moderno, algo que entretiene que no tiene que ver con la televisión, el internet o la videoconsola es bienvenido.

Es imprescindible que leamos. No lo digo porque las editoriales tienen que vivir. Sino más bien porque el ser humano necesita vivir. Lo que leemos alimenta el alma, estimula la mente y forma el carácter. Sin la lectura ¿qué somos? Poco más que un espantapájaros con la cabeza de paja. Como bien se ha dicho, «Dime lo que lees y te diré quien eres».

Los jóvenes y la lectura

Durante la Semana Santa mi esposa y yo ayudamos en un campamento de jóvenes. Por supuesto, llevé una mesa de libros de Peregrino. No es que vendiera muchos libros. Pero algunos, sí. Y qué gozo ver a algunos de los jóvenes comprando libros. Más gozo aún verles después sentados en el jardín leyendo. ¡Sí, un joven leyendo un libro!

Seamos ejemplo

Claro, no es de los pobres jóvenes todo el problema. Aunque suelen cargarse con la culpa de todo, si no leen ellos puede ser porque muchos de los padres tampoco leen. ¿Qué ejemplo damos a los que nos siguen? ¿Qué ejemplo doy yo? El apóstol Pablo, al escribir a su hijo espiritual Timoteo, dijo: «Trae cuando vengas… los libros». ¿Habríamos dicho lo mismo?

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Mateo Hill   administracion@editorialperegrino.com

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